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viernes, 9 de noviembre de 2012

Hace tiempo, soñé


Hace tiempo, soñé que entraba en un avión. Iba a perderme por los castillos de Francia. Pero antes de llegar, durante el vuelo, conocí a alguien que se sentaba a mi lado. Entonces no lo sabía, pero eras tú. Tenía tu misma sonrisa, las mismas ganas de viajar y de conocer mundo. Tenía tu voz y solo dejaba de hablar para escucharme a mí. Me miraba de la misma manera de la que me enamoré al conocerte. Se sentaba de la misma forma y al levantarse, caminaba igual que tú. No recuerdo su nombre, pero estoy más que segura de que era el tuyo.

Hace tiempo, soñé un sueño. Era un sueño, un simple sueño. Ahora, es real, estás a mi lado y cada día que amanece lo primero que mis ojos ven al despertar eres tú. Hay noches, en las que una teme que a la mañana siguiente no ocurra lo mismo, pero siempre pasa, y no hay mejor forma de despertarse que ésta.

Hace tiempo, soñé contigo y algo quiso que ese sueño fuera mi destino.

Hace tiempo, me gustaba irme a dormir para soñar. Ahora, prefiero despertar y olvidarme de los sueños para estar contigo.

Clau.

martes, 28 de agosto de 2012

Si yo, tú ; si tú, conmigo...




Lau


Y tú que te conoces el mapa de mi alma, sabes que hay algo más detrás de mi mirada. Sabes abrir cada una de las puertas que te conducen a ella y trazar un camino de vuelta a casa. Tú que te has confesado a mi corazón y que mi mente te da la razón, conoces el significado de cada gesto y de cada latido. 
Y yo que prometí llevar tu voz allá a donde vaya, y ahora cada suspiro y cada aliento tuyo resuena en mi cabeza. Yo que me conformé con la vida hasta que apareciste tú; que te recordaré cada día de mi vida que tu amor es el más importante y que ya no hay formas ni fórmulas secretas que me hagan comprender que hay vida si no es contigo.
Y nosotros que teníamos un pequeño universo a nuestro alrededor, y cada uno de nosotros era el sol que daba vida. Que teníamos suficientes razones para no dejarnos escapar, que ningún reloj podía parar el tiempo cuando estábamos juntos, porque cada hora que estaba agarrada a tu mano era tan efímera como un cometa que volaba sobre nosotros. Y nosotros que teníamos tanto que ofrecer al mundo a cambio de ninguna lágrima…
Y para mí eres tan vital como el sol a las flores, resulta imposible sin ti.


domingo, 29 de abril de 2012

no hay peor forma de perderse que la de no encontrarse

Weheartit.com__largeUn corazón es como una maleta antes de irse de viaje. Está llena de cosas, has metido tanto dentro que ya ni te acuerdas que hay debajo y qué arriba, pero aún cabe más, y aprietas y haces hueco para que entre todo lo posible. Los sentimientos se apretujan entre ellos, se pisan y se gritan, se confunden y se chocan tan solo para que quepan más, y más. A cada día que pasa, a cada luna que se esconde en el horizonte, la maleta crece y ya llega hasta el techo. Entonces es cuando alcanza ese punto en el que para meter más cosas tienes que sentarte encima, para que no se caigan las cosas; y lo haces. Te sientas encima de tu corazón, aplastas los sentimientos, te tragas tu orgullo, tus dudas e inquietudes, y decides no hacer caso a todo lo que pasa dentro de tu pecho. Agarras la maleta por el asa, y te vas, y todos esos sentimientos agolpados se callan porque por mucho que griten, ya solo escuchas a la cabeza, y te das cuenta de que hiciste la maleta para nada, porque ya te has perdido.






Carmen

viernes, 20 de abril de 2012

El despertar de un sueño demasiado largo

Amigo de la soledad; compañero de aventuras; guardián de mis sueños; conocedor de mis más profundos secretos; causante de mis lágrimas; consejero de momentos difíciles; lector de mis lecturas.
Ha llegado el momento de decirnos adiós. Gracias por todo lo que has hecho por mí durante estos largos años; has sido el fiel amigo que siempre me ha faltado; el padre que nunca tuve. Creo que ha llegado el momento que siempre hemos temido; creo que ha llegado la hora de seguir solo hacia adelante. Hacerme responsable de mis actos; aprender a ser fuerte en esta vida; ser libre, pero siempre con cuidado; cumplir cada uno de mis sueños y comerme de una vez el mundo. La causante de esto es ella-no le echo la culpa, es más, le doy las gracias-.Ella, sí, la que me ha enseñado a ver el mundo de otra manera; la que me ha hecho despertar de este gran sueño; la que me ha hecho ver que sin ella nada tiene sentido, la vida no tiene sentido; la que me ha hecho el más feliz del planeta. Es ella, mi vida a partir de ahora.
Eres todo cuando un niño podía desear. Por eso jamás te voy a olvidar, permanecerás siempre en un rincón de mí.
                          Lau

                                            
         

viernes, 13 de abril de 2012

Te recuerdo...

Te recuerdo aquella tarde, ibas vestida de olas y llevabas la luna adornando tu pelo. Te acercaste a mí, traías la luz contigo, como una estrella lejana cayendo del cielo, como una estrella que apagó mi dolor. Cerré los ojos, te sentía cercana. Derramabas calor a cada paso que dabas. Eras estrella, eras luz y eras mar. Eras noche y a la vez, golondrina. Y me llevaste lejos, y toqué lo inalcanzable. Trepé por los rayo al sol y entre constelaciones me perdí. Fue luego cuando te perdí a ti. Abrí los ojos y no estabas. Te habías ido, y otra ola borraba tu recuerdo sobre la arena. Caí, caí desde el cielo, y me arrepentí de que mi corazón hubiera volado tan alto. Tú ya no estabas, te habías ido. Y aunque no lo supieras, me habías ahogado en tus recuerdos. Pero tú ya no estabas. Tú, pequeña, seguías volando muy lejos. 


                                                                                                                                                       Paloma

jueves, 1 de marzo de 2012

Extiende tus alas...

...y vuela, pequeña. Olvídate de mí, del mal tiempo, de las personas tristes. Olvídate del aire, de la gravedad y de los peces. Pero sobretodo, olvídate de lo que querían que fueras.       
 Vuela alto, pequeña, y hazte grande. No hagas caso a aquellos que te quieran ver caer, tú solo mira el inmenso azul que te cubre y recuerda que tú también eres gigante. Siempre has sido golondrina, y lo sabes. Has estado por encima de nosotros desde que aterrizaste aquí; pero ahora vuela. Toma impulso y cuélgate del Sol. Conviértete en astronauta en un segundo y pisa Marte.
 Que no te pese el dolor, ni las dudas, ni el miedo. No te asustes pequeña, puedes con todo. Despega tus pies del suelo y vuela a ras del cielo. Conoces la dirección: arriba, siempre arriba, donde viven los sueños. Alcánzalos con tus manos y abrázalos, no los dejes escapar, cúmplelos.

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Carmen

sábado, 4 de febrero de 2012

Lágrimas convertidas en sonrisas

Cuando ella estaba caminando, con la misma sonrisa de siempre, esperando ver lo mismo de siempre, con el paraguas oscuro de siempre, cayendo la misma lluvia fina sin estar acompañada de frío de todos los días de aquel otoño, dos gotas que no venían del cielo atravesaron sus mejillas y su corazón. No quería ni mirar, ni se atrevía, tan solo quería escapar, huir muy lejos sin ser vista, volar a algún lugar en el que no la encuentren jamás, más allá de las estrellas y esconderse tras una de ellas, y de vez en cuando asomarse un poco a la realidad para saber qué tal les va a todos para luego regresar. Pero sabía que sería inútil, que por mucho que lo intentase, lo que acababa de pasar, lo que ella acababa de ver, estaba ahí, y no iba a dejar de estarlo. Justo cuando pensaba que ese momento sería eterno, que no iba a acabar nunca, y que la retendría hasta siempre, oyó a alguien por detrás. Era aquella persona en la que confiaba más que en sí misma; que tenía esa sonrisa siempre pintada en su cara que le dibujaba otra a ella; con quien había pasado los mejores momentos de toda su vida; que cuando ella lloraba, le obligaba a dejar de hacerlo; que le hacía sentirse bien cuando creía que era imposible; y la de veces que habían jugado al Cuarto Oscuro y ella le había reconocido por su siempre despeinado pelo de color más bien rojizo... Siempre había estado allí, reconfortándola tan solo mirándola con sus ojos de plata, como en ese mismo momento.
Entonces se dio cuenta: él había estado todos los días dedicándole cada una de sus mejores sonrisas, cada una de las pecas de su nariz y de sus mejillas, cada tarde lluviosa viendo películas tumbados en el sofá desgastado del salón de su casa, cada mañana soleada en la playa con cada helado, cada noche hablando de tonterías por teléfono, cada carcajada… todas dedicadas a ella.
Al darse la vuelta para verle a él, había dejado tras su espalda su pasado, y delante tenía su presente y, tal vez, su futuro. Esta vez, era ella quien le dedicaba una sonrisa que jamás había visto nadie, una que tenía reservada únicamente para una persona que realmente fuese especial. Y, tras sonreírle, tras mirarle, decidió lo que ni ella misma se hubiera imaginado momentos atrás, y el resto del mundo le dio igual, ya solo quería estar con él, quien apenas mirándola, le había secado sus lágrimas, y las había convertido en sonrisas.


Clau.

jueves, 26 de enero de 2012

lejos de ti, lejos de mí

  Hoy he pensado en huir. Pero no corriendo, ni andando, ni siquiera en una moto como haría el resto de la gente. Hoy he pensado en huir, en tren. He querido irme a la estación, escoger un destino al azar y huir hacia quién sabe dónde, esconderme hasta del sol en el asiento más alejado del vagón. Coger una libreta cualquiera, escribir lo que nunca te dije y quemarlo lento, lento. Hoy he pensado en huir, huir de mi pasado y hacer como si nunca hubiera existido. Cambiarme de nombre, mudarme bajo un árbol y cantar bajito. Hoy he pensado en huir, en un tren, que me lleve a París. Sí, lo he decidido, el tren me llevaría a París; pero no para pasearme por los Campos Elíseos, ni para subir a la Torre Eiffel, ni siquiera para explorar Montmartre: eso se lo dejo a los enamorados felices. Huiría hasta París para guardarla en el tarro donde antes solían habitar tus besos(no sé si lo recuerdas, pero los vertí todos en el río, junto con los trocitos de mi corazón roto). Y París, encerrado en ese tarro de mermelada, me contaría secretos, secretos de las personas, de lo que sienten, porque, ¿quién sabe más que la ciudad del amor?
  Hoy he pensado en huir, tan solo porque no quería ver como era no tenerte.

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Carmen

miércoles, 4 de enero de 2012

Como en un sueño


Aquella mañana de diciembre en la que ella se despertó junto a él, fue la más bonita y a su vez la más tonta de toda su vida. No sabía cómo había llegado a ese bosque de cuento en el que no se oía más que el viento girando sobre sí mismo y, como mucho, tres pequeños pájaros piando en una rama cercana a ese claro. Lo primero que vio al abrir sus ojos justo después de terminar de soñar, fue los interminables dedos de las manos de él sobre las suyas, y lo primero que oyó fue su calmada respiración. Nada podía relajarla más que ese momento, con él muy lejos de esa realidad que ella misma acababa de descubrir, ese mundo en el que sus pies estaban descalzos sobre cincuenta y séis hojas de pino todas desordenadas en la hierba. Más tarde, utilizaron todas las horas que sea posible que tenga un día para conseguir irse de aquel lugar, a pesar de que, en secreto, ninguno de ellos quisiera. Fueron unas maravillosas vueltas al mismo espacio sin dejar que sus labios descansaran de pronunciar palabras y de sonreír, de que ese momento fuera eterno, y se acercaron, con la única excusa de que sólo fuese testigo el árbol de las hojas más oscuras que se puedan encontrar; y lo último que recuerda cualquier ardilla que pasara por allí es que ambos siguieran los mismos pasos que la noche anterior, pero cogidos de la mano.

Clau.