Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta de cuando caes en picado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta de cuando caes en picado. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de abril de 2012

no hay peor forma de perderse que la de no encontrarse

Weheartit.com__largeUn corazón es como una maleta antes de irse de viaje. Está llena de cosas, has metido tanto dentro que ya ni te acuerdas que hay debajo y qué arriba, pero aún cabe más, y aprietas y haces hueco para que entre todo lo posible. Los sentimientos se apretujan entre ellos, se pisan y se gritan, se confunden y se chocan tan solo para que quepan más, y más. A cada día que pasa, a cada luna que se esconde en el horizonte, la maleta crece y ya llega hasta el techo. Entonces es cuando alcanza ese punto en el que para meter más cosas tienes que sentarte encima, para que no se caigan las cosas; y lo haces. Te sientas encima de tu corazón, aplastas los sentimientos, te tragas tu orgullo, tus dudas e inquietudes, y decides no hacer caso a todo lo que pasa dentro de tu pecho. Agarras la maleta por el asa, y te vas, y todos esos sentimientos agolpados se callan porque por mucho que griten, ya solo escuchas a la cabeza, y te das cuenta de que hiciste la maleta para nada, porque ya te has perdido.






Carmen

martes, 17 de enero de 2012

Perdida entre estrellas de acuarela

  Salió solo, en medio de la noche. Simplemente dijo que quería ordenar todo, aunque no dijo exactamente el qué.  No dio más explicaciones. Sin más, dejó que sus pasos le guiaran. Una oscuridad profunda le rodeaba y se colaba en su corazón por las grietas que ya había en él. Miró al cielo y solo encontró la noche; la noche, las estrellas y la luna. Y no pudo evitar sentirse pequeño, aunque no lo fuera. Se dejó caer bajo un árbol; su copa le tapaba el universo. Ya no había estrellas para él, quizás porque la única estrella de su vida se había marchado para siempre. Allá al fondo, la luna se atrevía aún a burlarse de él reflejada sobre el agua del lago. La miró; dos pequeñas gotas caían de sus ojos temblando, estando tan cerca una de otra y sin poder encontrarse. Entonces se sintió estúpido. Él nunca la había visto llorar, solo dibujar sonrisas de colores con pinceles gastados, en cualquier parte, en cualquier estrella, incluso en la misma luna que aún se atrevía a seguir sonriendo aunque ya no hubiese nadie que pintase sobre ella. Se burló de él- al menos eso creía-  y toda la noche que había en su interior se volvió huracán. Ya no lloraba, no, ya no. Corrió hacia el lago, saltó sobre el agua e hizo de la luna mil pedazos a sus pies, como alguien había echo antes con su corazón, al llevársela a ella . Solo entonces, cuando miró al cielo y la vio allí, alegre como antes, supo que ella seguiría con él, pintando sonrisas de vez en cuando a la luna, solo que ahora lo haría desde el cielo; perdida entre estrellas de acuarela.
  Photography158_large

Paloma

domingo, 25 de diciembre de 2011

Los días pasan como años cuando estoy sola.

X_da00b881_largeTe extraño tanto que ya no sé si el tiempo se mide en horas, minutos o lágrimas. Porque, ¿sabes que fue lo peor de que te fueras? Que te llevaras ese pedacito de mí contigo al decirme que a pesar de que lo único que quedaría serían tus pisadas en la arena nunca ibas a dejar de quererme. Y ahí fue cuando me di cuenta de todo. Me di cuenta de que era posible amar a alguien hasta explotar, y seguir haciéndolo con cada uno de los trozos de un corazón roto; caí en que tus huellas no se borrarían nunca de la playa ni de mis recuerdos, que siempre ibas a estar ahí aunque nunca lo estaras; y es que eras tú, eres tú, porque aunque estuvieras en la luna, hablaría con las estrellas para que me contaran como te va, les preguntaría si se te siguen sonrojando las puntas de las orejas si te pones nervioso y si alguna vez hablaste de mí. 
  Pero, a pesar de todo el dolor, me siento afortunada, porque aún sigo sintiendo este calor dentro  de mi pecho cuando pienso en ti, porque sé que estás y que mi corazón no late solo, que su mitad está, lejos, pero está. Y me siento afortunada porque cuando me siento sola no tengo más que pensar en ti, y tu recuerdo me arropa y me susurra al oído. Porque yo te encontré, tú eres mi otro yo, mi media naranja, mi alma gemela o como lo quieran llamar, pero te encontré y conocí lo que es la felicidad, lo que es tocar las nubes sin querer, y eso es algo que nada ni nadie me puede quitar.

Carmen

domingo, 4 de diciembre de 2011

Echo de menos sonreír

Te quiero, por desgracia. No puedo olvidarte, aunque lo intente, estás ahí delante mía y no es que no me atreva a acercarme a ti, es que no quiero. Estoy harta de que mis ojos derramen estúpidas gotas que no mereces y de fingir sonrisas que no son verdaderas. Harta de que no pueda estar un solo día feliz por dentro, que no pueda tener ilusiones. Nada más tu recuerdo se clava muy profundo en mi interior y salpica un millón de nuevas emociones, o tal vez las mismas de siempre. Y es que estoy cansada, pero a su vez quiero más monotonía de la que me hacía sonreír por dentro segundo a segundo y que no obligaba a mis lágrimas a precipitarse más allá de mis mejillas. Pero no regresa. Me encantan los principios y odio los finales, sobretodo cuando éstos tratan solamente de ti. Te echo de menos, echo de menos cuando no te importaba hablar conmigo, cuando podía mirarte sin problemas y no tenía por qué dejar de sonreír. Mis suspiros se vuelven tan eternos como la inútil espera a la nada absoluta.

No sé cómo me voy a despedir de ti.
                                                                                                                                                              Clau.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Adiós

No sabes lo que quieres hasta que te das cuenta de que puedes perderlo, cuando estas entre la vida y la muerte, cuando te acuerdas de que no le has dedicado un simple te quiero, un segundo de tu vida. No sé lo que daría yo por estar ahí contigo, aunque no me prestes atención, porque no sabes todo lo que está ocurriendo, porque estas inconsciente de todo, pero por favor quédate conmigo, prometo estar contigo hasta que acabe todo, hasta el final, tu final.




















Lau.