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viernes, 16 de marzo de 2012

Es una promesa

 Hola, te escribo para decirte que, tras un tiempo sin ti, aún te echo de menos  y que espero, algún día, sentir cerca de mí tu aroma. Lo cierto es que todo, en su momento, fue culpa mía, yo solo quería cambiar mi aspecto, mejorar sin ti, pero siento que algo falla, me faltas en mi vida. Recordar tu sabor, eso es ya lo único que me queda, y la esperanza de que cuando vuelva a verte, pueda sonreírte y tenerte, solo para mí. Eras dulce, especial, único. Contigo me sentía enamorada podría llegar a decir, teniendo en cuenta cómo eras.  Después de tanto tiempo, sé que tú y yo pronto, nos reencontraremos, te doy mi palabra.


Pour le Chocolat.

               
                                                                                                                                                                                   Clau. 

domingo, 25 de diciembre de 2011

Los días pasan como años cuando estoy sola.

X_da00b881_largeTe extraño tanto que ya no sé si el tiempo se mide en horas, minutos o lágrimas. Porque, ¿sabes que fue lo peor de que te fueras? Que te llevaras ese pedacito de mí contigo al decirme que a pesar de que lo único que quedaría serían tus pisadas en la arena nunca ibas a dejar de quererme. Y ahí fue cuando me di cuenta de todo. Me di cuenta de que era posible amar a alguien hasta explotar, y seguir haciéndolo con cada uno de los trozos de un corazón roto; caí en que tus huellas no se borrarían nunca de la playa ni de mis recuerdos, que siempre ibas a estar ahí aunque nunca lo estaras; y es que eras tú, eres tú, porque aunque estuvieras en la luna, hablaría con las estrellas para que me contaran como te va, les preguntaría si se te siguen sonrojando las puntas de las orejas si te pones nervioso y si alguna vez hablaste de mí. 
  Pero, a pesar de todo el dolor, me siento afortunada, porque aún sigo sintiendo este calor dentro  de mi pecho cuando pienso en ti, porque sé que estás y que mi corazón no late solo, que su mitad está, lejos, pero está. Y me siento afortunada porque cuando me siento sola no tengo más que pensar en ti, y tu recuerdo me arropa y me susurra al oído. Porque yo te encontré, tú eres mi otro yo, mi media naranja, mi alma gemela o como lo quieran llamar, pero te encontré y conocí lo que es la felicidad, lo que es tocar las nubes sin querer, y eso es algo que nada ni nadie me puede quitar.

Carmen

domingo, 4 de diciembre de 2011

Echo de menos sonreír

Te quiero, por desgracia. No puedo olvidarte, aunque lo intente, estás ahí delante mía y no es que no me atreva a acercarme a ti, es que no quiero. Estoy harta de que mis ojos derramen estúpidas gotas que no mereces y de fingir sonrisas que no son verdaderas. Harta de que no pueda estar un solo día feliz por dentro, que no pueda tener ilusiones. Nada más tu recuerdo se clava muy profundo en mi interior y salpica un millón de nuevas emociones, o tal vez las mismas de siempre. Y es que estoy cansada, pero a su vez quiero más monotonía de la que me hacía sonreír por dentro segundo a segundo y que no obligaba a mis lágrimas a precipitarse más allá de mis mejillas. Pero no regresa. Me encantan los principios y odio los finales, sobretodo cuando éstos tratan solamente de ti. Te echo de menos, echo de menos cuando no te importaba hablar conmigo, cuando podía mirarte sin problemas y no tenía por qué dejar de sonreír. Mis suspiros se vuelven tan eternos como la inútil espera a la nada absoluta.

No sé cómo me voy a despedir de ti.
                                                                                                                                                              Clau.